Hola, solo quería comentarles que extraño el Cine Urdaneta, las escenas en los asientos era lo mejor les digo que lo disfrute como nunca, lástima que de todas las veces que fui solo 3 veces, vi mujeres se podían diferenciar de los transfor y por el acompañante también, era para no sentirme sola, ya saben por lo de la solidaridad femenina, la oscuridad del cine, su invitación a lo prohibido, el ambiente lleno de hombres y todos iban a lo mismo, ah claro con temor que eso hacía que se me acelerara el corazón, miren a mis 39 años siento que he explorado mucho la sexualidad, pero si tuviera que entrar de nuevo a un cine porno de igual manera tuviera la misma sensación temeraria que sientes cuando casi llegas a la entrada, el corazón se acelera, los momentos en que estas en la taquilla parecieran interminables y cuando entras esa oscuridad que de repente te ciega, la pantalla que por instantes permite ver tenuemente el ambiente rico y lujurioso del local, todo lo que eso produce a veces es inexplicable, todavía me gusta ser exhibicionista por lo que procuro conservar mi cuerpo, mucho gym y cero excesos, eso hacía que cada vez que iba al Urdaneta las miradas estaban cerca de mí y mi pareja, un hombre con una mentalidad muy abierta, el mismo a veces me dice “ponte esto o aquello que te hace ver provocativa” cuando salgo a la calle y en la noche cuando regreso del trabajo y hacemos el amor o me está mamando la cuca, me pregunta cómo me fue?, que cosas ricas me dijeron?, si me excitó algo?, si me morbociaron? Si me provoco tocarme la cuca por lo que me dijeron?, si hubo algún roce de manos o guevos inesperados? en que sitios? si había gente? Etc.
Me gusta mucho cada vez que salgo en licras, siempre con una franela o blusa que tape un poco pero que deje ver lo que a los hombres les interesa, me encanta cuando se marca la vagina sobre la ropa interior, por eso siempre trato de tener mi cuca bien depilada, porque sé que esa raja marcada causa estragos en los hombres sobre todo si mi culo y mis caderas estiran lo suficiente la ropa, los hombres inmediatamente clavan la mirada fijamente, me encanta cuando intentan disimular y sus gestos en la calle me hacen sentir una mujer deseada, me excita mucho cuando voltean a ver mi culo, nalgas bien formadas modestia aparte con un poquito de celulitis por supuesto jajajajajajajaja claro la edad y los años no pasan en vano.
He tenido muchas experiencias ricas excitantes en muchos lugares, momentos muy ricos en el metro, camionetas de pasajeros, en el trabajo, en el gym, algunos al aire libre, la playa, algún parque sobre todo en el avila, pero esta es muy especial.
Sin embargo cuando iba al cine siempre use pantalones, solo una vez fui en falda, pensé que iba a ser más cómodo pero entré en pánico, había muchas expectativas y eso me puso muy nerviosa y no logre disfrutar lo que esperaba, pero al final de cuentas logre ver muchos penes; algunos grandes, largos más de 20 cms y otros gruesos muy gruesos, que sentía que me invitaban a masturbarme, varias veces lo hice pero pocas con hombres al lado distintos a mi pareja, me encantaba ver como se masturbaban viéndome la cuca, yo hacía movimientos leves de abrir y cerrar mis piernas de manera disimulada y de vez en cuando me tocaba la cuca de manera sutil cuando todo se ponía muy rico, pero verdaderamente todo era fascinante, también cuando veía que un hombre tenía sexo oral con un gay o cuando simplemente lo hacían viendo la película, ah que por cierto eran pocos, me percataba que más bien se masturbaban viendo a su alrededor como si esperaran una oportunidad, particularmente siempre buscaba la forma de ver los penes, trataba de captar cualquier movimiento extraño que sugiriera algún tipo de masturbación y de repente cuando acertaba y lograba observar ya sea porque estaban en la misma fila o delante de mí, waooooo! Que rico! Que emocionante! Se veía lo grande, gruesos y brillantes que se ponen después de la lubricación y ese instante mágico de ver cuando el pene va creciendo y se va poniendo muy grueso sus venas sobresaltadas y después ver ese semen blanco amarillento o a veces algo transparente en la punta del guevo , pero es la explosión cuando acaban que es lo que me encanta , me gusta pensar que es provocado por mí, que desean mi culo, mi vagina, mis tetas, mis piernas, imagino que ese chorro de leche hirviendo es dentro de mí, que me llenan la vagina con ese líquido espeso que algunas veces parecen como gránulos de gelatina de lo espeso que es, que acaban en mi boca, aunque tragarlo a veces es amargo, también siempre quise ver lo que pasaba en el baño de hombres porque el de mujeres estaba cerrado, solo logre verlo abierto un par de veces y no me atrevía a entrar sola, sin embargo en el de masculinos siempre había mucho movimiento de entradas y salidas de muchos hombres, gay y transfor frecuentemente, eso me excitaba mucho, imaginarme lo que sucedía idílico, imaginaba que podía entrar y cumplir fantasías, que podían hacer cola para cogerme que podía escoger los guevos más ricos, duros y grandes para que me penetraran doble y dejar los más pequeños para mamarlos mientras que los otros me cogían, pensaba que si me descubrían espiando me podían secuestrar y me iban a meter a la fuerza en unos de cuartuchos horribles hediondos a orines y me iban a poner a mamar y llevar guevo incansablemente, hasta una vez pensé en disfrazarme de hombre para entrar quería saciar esa curiosidad que para una mujer es prohibido, ah también pensé en hacerlo por si algún conocido me veía por casualidad, mi esposo me contaba que el baño no era nada agradable, más bien sucio y tenía mal olor pero creo que por las expectativas de estar allí y ver la acción podría tal vez soportar cualquier cosa, realmente la emoción de verlo estoy segura sobrepasaba mucho esa realidad, por razones obvias nunca logre entrar.
Pero logre ver de todo, hombres de todo tipo, bien parecidos y otros no tanto, de todas las edades, con traje, bueno no sé, parecían vendedores o abogados, pavitos, muchos obreros con su vianda, una de esas veces que fui por cierto creo que si no me equivoco fue entre las primeras, tal vez la tercera sentía un cosquilleo terrible, tenía mucha emoción, tenía el presentimiento que esta vez sí podía pasar algo más que solo ver, entramos mi pareja y yo y nos sentamos más o menos por la mitad del cine, detrás de nosotros no había nadie, empecé a ver la película pero no podía concentrarme y disimuladamente veía de reojo a mi alrededor, nadie en nuestra fila, pero como a los 5 min sentí que alguien se sentó detrás de nosotros y un hombre que estaba en la parte inferior de la sala que subía y al parecer se retiraba pero cuando nos vio repentinamente giro y también se ubicó detrás de nosotros, al rato sentí como un movimiento acompañado de un esfuerzo, no quise voltear inmediatamente si no que disimuladamente le dije a mi pareja al oído que si quería se masturbara y aproveche y voltee a ver y era un hombre sentado detrás de nosotros, el otro que había girado estaba sentado dos asientos más retirado pero con clara visión hacia nosotros, para mi sorpresa era muy joven tal vez 18 o 20 años y estaba muy excitado acariciando su pene que era inmenso, me encanto a primera vista, después a cada instante volteaba a verlo y él me veía seductoramente dándose cada vez más duro, se lo pelaba completo y veía su gran tamaño, tenía algo ya de semen lubricante alrededor de la cabeza del guevo, eso me puso la cuca muy aguada, atacada de nervios por lo que estaba viviendo, le comente a mi esposo que me iba a masturbar que no aguantaba, pero que lo quería masturbar a él también, que estuviera pendiente, me desabotone el pantalón y baje el cierre, me empecé a tocar pero al rato me di cuenta que no era suficiente, que el pantalón me quedaba muy ajustado y era muy incómodo, así que como pude lo baje un poco más hasta llegar a mis muslos tratando de tapar un poco con mi camisa y me empecé a masturbar de nuevo y a él también, pero siempre cada vez que podía repetidamente miraba hacia atrás,
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